Siempre llegan las oportunidades.

Siempre llegan las oportunidades cuando menos te la esperas, pero… cuando has trabajo y te has preparado por largo tiempo, y donde la mayoría de la gente nunca se enteró de tu trabajo diario, devoción y dedicación.

Esa silenciosa dedicación día tras día y horas tras hora que realizaste sin ninguna paga, sin ninguna recompensa, más que solamente el sueño de querer cristalizar tus sueños.

Y hoy por fin, se presenta una oportunidad, de demostrar que tan bien te has preparado, que tanto has visualizado tu meta, que tanto ansias hacer lo que realmente te hace disfrutar tu actividad y por ende, disfrutar de lo mejor que sabes hacer y esto te da sentido a la vida.

Esa vida que es plena para ti, al realizar y hacer realidad el sueño de tu vida, la labor de tu vida; no importa si guisas, cuidas niños, enseñas en alguna escuela o simplemente estas motivando a tu equipo de trabajo, sientes esa plena satisfacción interior que nada u otra cosa te lo puede dar.

De ahí eres, naciste para eso; y eres la mejor persona para ese puesto, y se nota tu sonrisa, tu dedicación y tu recompensa.

Y por lo tanto tu vida es… Plena.

Por cierto, hay que estar preparado en todo momento.